Sábado mediodía. Restaurante mirando al mar, pero la tramontana obliga a refugiarse en el interior. Allí, los antiguos alumnos del curso 1965/66 del Santuario del Collell, el monasterio del fusilamiento fallido de Sánchez Mazas, colegio de internos de toda la región durante la larga postguerra. Alguno hacía 48 años que no se veía. Eso de estar interno en un sitio aislado como ese, regido por religiosos, debe impulsar un cierto carácter de grupo, me digo.
lunes, 25 de noviembre de 2013
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