miércoles, 20 de agosto de 2025

El tenis destrozado por la motivación


Me temo que ya no se pueden ver los partidos de dobles de torneos de tenis. Siempre habían tenido más de exhibición que de rivalidad deportiva, pero ahora que la cosa de la motivación y tal está en primera línea…
En los partidos de tenis individuales retransmitidos los realizadores televisivos tienen costumbre de enfocar frecuentemente al equipo entrenador de uno a otro equipo. Si a eso se añade que en el sistema de audio que escojo no se oye a los periodistas o “expertos” contratados por la tele que ha pagado los derechos de retransmisión, sino únicamente un sonido ambiente que se nutre de micrófonos cercanos a los palcos de los entrenadores, es inmediato deducir que el trabajo de esa gente debe seguramente reducirse a dar ánimos al tenista sin desfallecer, ya sea mediante un gesto de confirmación de cabeza, ya sea con el sobado “¡vamos!”.
Me burlo un poco del trabajo de toda esta tropa de entrenadores (he llegado a ver palcos con hasta cinco, todos con gesto de concentración en el rostro, pendientes del resultado de su jugador, que es el que les permite seguir viviendo con holgura en este mundo), pero al menos, en partidos individuales, es verdad que se ve que la carga mental del jugador, ahí sólo en la pista, se descubre fundamental para poder salir victorioso.
Cuando pasamos a los dobles, la cosa es diferente. Cada jugador tiene a su lado de la red otro jugador, con el que ha de coordinar su juego para encauzar el partido. Antes se veía, siguiendo este tipo de partidos, quien de la pareja era el que tenía una personalidad más dominante y quien se dejaba llevar por la dirección del otro. Pero ahora, con todo ese sistema imperante, se pasan el día chuchicheándose cosas tapándose la boca y dándose palmaditas de manos, ya sea tras una jugada exitosa o de una pifia estrepitosa. Todo, para mantener y hacer ver que el ánimo se mantiene en lo más alto.

 

lunes, 11 de agosto de 2025

Hacer de la Franja de Gaza un gran resort


También de Le Monde Diplomatique de marzo, que está sembrado, es el articulo “El viejo sueño israelí de vaciar Gaza”, de Alain Gresh, quien lo escribe cuando Trump ya había expresado ante las cámaras, como a él le gusta, su admiración ante la perspectiva de la creación de una “admirable Riviera de Oriente Medio” en Gaza.
Gresh le encuentra varios, pero sobre todo un antecedente muy significativo, que explican que la idea residía en las mentes de muchos desde hace tiempo.
Pasada la guerra de 1967, Gaza empezó a ser un territorio muy conflictivo para el gobierno de Israel. En 1971, Sharon envió a una serie de ‘buldóceres’ para abrir, destruyendo casas, las vías por las que podían pasar sin dificultad sus blindados.
Dice Gresh que ahí se recuperó la “vieja idea del movimiento sionista, ‘el traslado’, púdica palabra para referirse a una limpieza étnica, a la expulsión de los habitantes de sus hogares”.
Pero lo que más nos interesa aquí y ahora es recuperar lo que dice a continuación. Los socialistas estaban en el gobierno, pero ‘el traslado’ se discutió en él con profusión. Y la frase que me ha inducido a hacer esta entrada:
“Uno de los ministros, tras reconocer que no se dan (daban) las condiciones a nivel internacional para una operación semejante, hace (hizo) la siguiente observación premonitoria: ‘el uso de la fuerza sólo será posible en el contexto ‘de una conmoción’.”

(La foto la hizo Mohammad Abu Samra para la Associated Press) 

domingo, 10 de agosto de 2025

Consecuencias del bloqueo del petroleo ruso

El puerto de Fujairah. (Imagen sacada de la página de Dextragroup)


En 2022 la Comisión Europea se puso a dictar sanciones económicas a Rusia por su invasión de Ucrania. Eso frena la importación directa de petróleo ruso, del que se suministraban enormes cantidades. Pero ese petróleo sigue llegando, mucho más caro y por caminos bastante rocambolescos.
Un muy interesante, aunque te deja la cabeza como un bombo, articulo de Le Monde Diplomatique del pasado mes de marzo, producto de una investigación efectuada por Charles Perragin y Guillaume Renouard, “Tras la pista de la flota fantasma rusa”, proporciona unas cuantas informaciones al respecto.
Una primera es la proliferación habida de buques que llegan a puertos de terceros países (como el de Fuyaira, de los Emiratos Árabes Unidos, pero también otros muchos de África y Asia), donde el petróleo ruso que llega en una flotilla variopinta se refina y trasvasa o mezcla con el de otros orígenes, dejándolo listo y sin problema alguno para llegar desde ahí a cualquier destino occidental.
Para más asombro, el artículo asegura que ese puerto también tiene mucho tráfico de petroleros fletados por Arabia Saudí, que han visto que les sale más a cuenta vender el petróleo que extraen en los pozos de su país a Occidente, a un precio muy alto, y comprar para su abastecimiento interno el ruso, mucho más barato.
La constatación que reflejan hasta las noticias televisivas es que los flujos energéticos de crudo ruso, que antes iba (en un 70%) hacia Europa y los países del G7, en buena parte mediante rápidos oleoductos, se han desviado actualmente en más de un 90% a la India, China y Turquía, incrementándose los tiempos de tráfico brutalmente. Esos tres países, que lo refinan y venden a mayor precio a Occidente, han hecho con ello pingües beneficios.
Pero no sólo es eso. Los fiables transportistas y buques petroleros occidentales previos a la guerra, sometidos a controles y normas internacionales de primer nivel, han dado paso al uso de una enorme cantidad de buques viejos y totalmente obsoletos, gestionados por empresas muy opacas, en trayectos mucho más largos, lo que, todo eso combinado, hace que el riesgo de accidentes se haya incrementado brutalmente.
¿Quién opera con esas complejas transacciones petroleras? Esta es otra. Los que han llevado a cabo esa investigación cuyo informe he leído, dicen que se han encontrado en Dubái a cantidad de suizos, que antes gestionaban estos asuntos en su país, y ahora se han desplazado hasta ahí para gozar del amparo de su zona franca (la DMCC). Entre ahí (concretamente en la lujosa Uptown Tower) y Hong Kong dice el artículo que se compra más del 80% del crudo ruso, pero esas operaciones las llevan a cabo los “trades” de forma encubierta bajo toda una serie de sociedades opacas, para no quedar manchados y poder seguir operando en los bancos occidentales.
Por entre esas sociedades intermediarias de diferentes banderas entran a jugar frecuentemente un papel una serie de oportunos testaferros, que figuran como sus directores a cambio de una sustanciosa cantidad de dinero, que les soluciona la vida.
No acaba aquí la cosa. Todo ese comercio oculto por todo ese laberinto o tela de araña societario ha dejado de utilizar el dólar (o el euro) como moneda de intercambio.
Como escriben en el artículo, “Las medidas de represalia adoptadas contra Moscú están fragmentando el mundo del comercio. Por un lado, tenemos un Occidente ahora aislado de Rusia y sometido más que nunca al dominio económico y político de Estados Unidos (…). Y, por otro lado, un orden internacional alternativo, más opaco y peligroso, todavía discretamente conectado con Occidente, pero cada vez más orientado hacia la India, China y otros Estados considerados como parias por el G7.”
Todo un éxito, como puede verse.


Imagen de un vídeo que aparece en la página del DMCC.

Otro punto de vista, aquí aislado, sin vista de la DMCC, de la Updown Tower. Imagen sacada de la página de Engie Solutions.
 

Viendo tenis en la tv

Ayer, cansado de empezar a ver películas ecologistas que iba abandonando una tras otra al notar que no podría resistir su lección a base de ...