martes, 13 de enero de 2026

Rodoreda: un bosc. Se acabaron los Amics del CCCB


Eso de ser “amic” del CCCB me parece que ha muerto de éxito. Estoy apuntado como tal desde hace muchísimo tiempo y todo iba fenomenalmente. Podías asistir a conferencias de gente interesante que venía por aquí, entrar al Xcentric, muchas cosas. Una de las más interesantes era asistir a visitas de las exposiciones comentadas por sus comisarios.
Lo consideraba un privilegio. Un grupillo de unas veinte personas seguíamos la exposición guiados por quien la había montado. Era como si un amigo tuyo la hubiera hecho y te llevaba a verla, explicándote privadamente qué había intentado en ese punto, qué dificultades había tenido que vencer, te preguntaba si se captaban ciertos detalles de interés.
Todo eso parece haberse acabado. Acepté la invitación a ver “Rodoreda, un bosc” porque era la ocasión de echarle un vistazo de la mano de su comisaria, Neus Penalba, de la forma que digo más arriba: no cayó esa breva.
Ya había sido así en una ocasión previa. No me volverá a pasar, porque detesto el nuevo formato. Primero te concentran en el auditorio. Este lunes la cosa pasaba de castaño oscuro: el auditorio del CCCB al completo, del orden de unos 200 “amics”…
Desde su atril, la comisaría suelta un speech apoyado en unas cuantas imágenes y luego, hala, las doscientas personas soltadas a ver la exposición tras las explicaciones recibidas. No es que estuvieran mal sus explicaciones, que te aclaraban como había afrontado la propuesta de construir una exposición sobre la escritora y explicar cómo la veía ella. Es que yo iba en busca de lo otro.
Fui adelantando a la marabunta, apresurado, sin entrar demasiado en materia, y sólo me fijé en que, como me había avisado Victòria Combalia, hay obras de arte muy interesantes.
Me da la impresión de que Neus Penalba ha podido introducir todo lo de su gusto que, de alguna manera, le sonase con alguna conexión con lo que le sugiere Rodoreda. Por haber hay hasta una secuencia de “Tren de sombras”.









Los cuadros de la misma Mercè Rodoreda están repartidos por toda la exposición. Y no desmerecen entre la alta calidad general de todos ellos.


 

domingo, 4 de enero de 2026

Acción para enriquecer a Venezuela


Tras estar un día sin publicar nada por aquí, en señal de luto por los escasos resquicios de -por una parte- dignidad y -por otra- esperanza que nos quedaban en una sociedad mundial regida, además de por el más elemental sentido humanitario (que no el de los negocios), por el respeto al derecho internacional, lo hago ahora.
Y lo hago para valorar lo que va quedando como refugio, en este caso una magnífica sesión de la Filmoteca, acompañamiento en directo al piano, con películas cortas de Germaine Dulac relacionadas con la música. Sobre todo dos piezas, de 7 y 11 minutos, que no figuran ni en su filmografía de Filmaffinity ni en la de IMDB: “Autrefois aujourd’hui” y “Un peu de rêve sur le faubourg”, ambas de 1930.
En la primera (de la que no he podido obtener ninguna imagen) me ha dado la impresión que Dulac tomaba el relevo, pero en cine, de los grandes fotógrafos franceses, con el reflejo de los bailes populares junto al Sena, una continuidad desde cien años antes hasta el momento de su rodaje.
En la segunda, la música del gramófono que saca un vecino al patio eleva los pensamientos de la gente del barrio -y especialmente su vecina- hasta sus más altas ilusiones. Porque ya lo decía Brassens:
À Paris, dans chaque faubourg
Le soleil de chaque journée
Fait en quelques destinées
Éclore un rêve d'amour
Parmi la foule, un amour se pose
Sur une âme de 20 ans
Pour elle, tout se métamorphose
Tout est couleur de printemps
A ver si con cosas como ver y vivir estos dos extraordinarios cortos, así como sentir esta canción, cambian los planes del universo para con este trozo del mundo.

 

Viendo tenis en la tv

Ayer, cansado de empezar a ver películas ecologistas que iba abandonando una tras otra al notar que no podría resistir su lección a base de ...