Un consenso que detecto en las opiniones sobre las consecuencias inmediatas del confinamiento es que el peso de los confinados (evidentemente los que por suerte no han quedado contagiados, directamente o en primer grado de parentesco, por la enfermedad) habrá aumentado un promedio de un par de kilos.
Mientras la economía familiar y el reaprovisionamiento comercial vaya respondiendo, la cosa irá en aumento. No son aún las ocho de la tarde y todo es presentárseme incitaciones alimenticias. Éstas son de Salta y de Valencia. A ver qué sustitutos les encuentro por casa.




