domingo, 19 de julio de 2015

El fin de la socialdemocracia


Si está dicho entonces, qué no se podrá, o deberá, decir ahora que no hay cortapisa alguna… Lo entresaca de las memorias de Danielle Gouze (Mitterand de nombre de casada) Ramón Chao:
-“¿Por qué ahora que has conseguido la presidencia no concedes lo que habías prometido durtante la campaña electoral?”
Dice Chao que la respuesta del presidente francés fue “que le resultaba imposible enfrentarse al Banco Mundial, al FMI, al neoliberalismo. Que había obtenido el gobierno, mas no el poder.” Y lo expresó así a su esposa en los primeros años 80, mucho antes de la caída del muro de Berlín, cuando aún un cierto barniz socialdemócrata cubría todo el sistema…
Blanca Vilá colgó ayer un artículo de The Guardian que venía a decir que, aunque la derrota parecía casi total, de hecho habíamos entrado ya en el postcapitalismo, y describía entonces una serie de cosas que anunciaban cómo se estaban colando, por las grietas del sistema, una multitud de actitudes que anunciaban algo nuevo, otra forma de vivir, al margen del más salvaje neoliberalismo. A ver.

(La ilustración de Wozniak, detalle de la que aparece en la versión escrita en la que he leído el artículo, la he sacado de la web de Le Monde Diplomatique). 

viernes, 17 de julio de 2015

Sueños


Esta semana ha aparecido por la red el número tres de la revista de descarga gratuita “La Ignorancia”. Y justo ahora he leído en un “Le Monde Diplomatique” antiguo (mi especialidad de los fines de semana) un artículo que habria ido de maravillas para complementar las variadas colaboraciones que acudieron a la llamada del sugerente tema del número dos de la publicación, “Sueños”.
El artículo en cuestión (“Al asalto del sueño”, de Jonathan Crary, Le Monde Diplomatique, Junio 2014) hace un repaso muy interesante a lo negativa que se consideró esa necesidad de dormir que interrumpe periódicamente la “vida activa” (Así, habla de Hume mencionando “entre otros, el sueño, la fiebre y la locura como ejemplos de obstáculos para el conocimiento”). Comenta también que el sueño era una de esas cosas que imponía “su idea de necesidad humana”, sin que, como han ido haciendo otras de ellas (el hambre, la sed, el deseo sexual o hasta la necesidad de cariño) pudieran ser “transformadas en formas comerciales o financiadas”, de las que no se podía extraer valor, vaya. Que incluso las empresas veían claro, para mantener su productividad, que debían conceder a sus trabajadores un buen tiempo de descanso. Hasta ahí bien.
El texto da una información más. Señala cómo ahora un adulto occidental duerme un promedio de 6,5 horas, mientras que la generación anterior lo hacía durante ocho, y a principios de siglo lo hacía diez horas. Algo pasa. Y Crary, autor de un libro definiendo al capitalismo actual, ya sin barreras, buscando un universo 24/7, 24 horas al día y 7 días a la semana, da un paso más, y avisa de un decidido empeño para atacar de raíz ese obstáculo que aún parecen ser las horas de sueño. Igual que se difuminan las fronteras que separaban el tiempo laboral del privado (y ahí el móvil –digo yo de mi cosecha- ha sido un instrumento fundamental) se están viendo líneas de fractura evidentes sobre ese tiempo reservado que antes tenía el sueño: “El número de personas que se levanta por la noche para consultar sus mensajes electrónicos o acceder a sus datos está creciendo de manera exponencial”; “las expoliaciones de las que es víctima el sueño crean las condiciones para un estado de insomnio generalizado, donde la única opción que queda es comprarlo” (uso exponencial de somníferos).
Y explica algo que produce escalofríos: “El Departamento de Defensa de Estados Unidos ha destinado importantes sumas al estudio del gorrión de gargante blanca, (…) que posee la capacidad de quedarse despierto hasta siete días seguidos en periodos de migración. Tal comportamiento de temporada le permite volar o navegar de noche y buscar alimento durante el día sin tener que descansar. (…) Investigadores de diversas universidades (…) han recibido financiación pública para estudiar la actividad cerebral de estas aves en sus largos periodos de privación de sueño, con la ambición de obtener conocimientos transferibles a los seres humanos. El objetivo (de estas investigaciones) es crear un soldado que no duerma”. Como bien dice el autor, los inventos militares tienen una correlación inmediata en el mundo del trabajo o el consumo…
(La imagen es la de “El sueño de Jacob” –José de Ribera, 1639, El Prado- tal como aparece en el número citado de “La Ignorancia.)

 

miércoles, 15 de julio de 2015

El infinito


¿Qué hay más? ¿Números pares o enteros? Como sea que entre dos pares hay siempre otro entero que no es par, sino impar, siendo pues los números pares un subconjunto de los enteros, parece evidente que hay más números enteros que números pares. Pero la demostración de lo contrario a la obviedad es también muy clara. A todos, a absolutamente todos los números enteros se les puede asociar otro número par, sólo multiplicandolos por dos: Al 1 le correspondería el 2. Al 2 el 4. Al 3 el 6,…
Éste es un ejemplo de los sugerentes aspectos que se pueden abordar del infinito, un tema que desde aquí, gentilmente, sugiero para un nuevo número de la revista “La Ignorancia” (de la que, precisamente, mañana aparece un nuevo número, en esta ocasión con el atractivo tema de “Fronteras”).
El infinito puede llevarnos a desesperantes temas de actualidad política (recuerdo el agobio con el que veía venir otra legislatura más de Aznar, el alivio cuando se le apartó del gobierno… y cómo siguen aferrados al poder político los suyos, sin que se vea claramente su fin), a cuestiones simplemente matemáticas o gráficas, a hacernos adentrar en cuestiones que darían para todo un curso de filosofía,…
Quiero creer que porque era agnóstico, mi padre no me dejaba ir con los compañeros de clase cuando el colegio organizaba unos días de ejercicios espirituales o simplemente una excursión que tenía un objetivo más o menos religioso. Así, recuerdo un día en que fueron a Montserrat, y que los cuatro gatos que quedamos en clase fuimos acogidos por el (muy buen) profesor de matemáticas. Preguntó que qué nos gustaría que tratásemos. Lo tuve claro. Esbozó una sonrisa, y nos llevó mucho tiempo, a través de las matemáticas, por espacios siderales.

(La paradoja de los números pares y enteros, tan sugerente, la he leído en un número antiguo de Le Monde Diplomatique, en el que Étienne Klein habla de Jean Cavaillés, un filósofo francés ejecutado en la Francia ocupada por los nazis debido a sus actividades en la Resistencia. La fotografía, que me ha costado escoger, la he encontrado en la página Pinterest de Louise Cahil, y capta unas vías de tren en Bolivia) 

Viendo tenis en la tv

Ayer, cansado de empezar a ver películas ecologistas que iba abandonando una tras otra al notar que no podría resistir su lección a base de ...