Estoy pensando en qué arbitrarias manos nos encontramos.
Venia yo tranquilamente a hacer una entrada cuando un aviso me decía que tenía una restricción en mi cuenta, aparentemente porque “no podían publicar” una fotografía que había colgado el 24 de febrero de 2024 (aunque luego me ha parecido que la fecha ha bailado hasta el 29 de febrero de ese mismo año) que iba contra las reglas comunitarias.
Intentaba saber de qué fotografía se trataba, pero como la habían censurado no me la enseñaban, con lo que he debido acudir al kafkiano sistema de reclamación (con preguntas cerradas, que no admiten salirse de señalar una de las opciones que dan) y me parece que he dicho - a ciegas- que había debido haber una mal interpretación. Hecha, pues, la reclamación sobre no se sabe qué, son poder escribir nada, a no se sabe quién, que te dicen que pueden tardar cuatro días en revisar y que no suelen contestar nada. Perfecto, pues.
Porque lo que sí he visto y comprobado es que “mi cuenta corría peligro” y que durante tres días no podía interactuar en ella. Ni colgar nada, ni contestar a nadie, ni enviar mensajes.
Hasta que,al cabo de un momento recibo la última nota, en la que dicen que su magnífica máquina había cometido un error, pero que es que hay que estar ojo avizor.
Esto figuraba entre mis notificaciones.
Este aviso ha sido el primero que he visto.
Ante mi criminalidad, me han restringido y no podía hacer… cosas que no hago nunca.
Y esta, la inicial, es la mejor: “no podemos mostrar esta foto” (que no se puede saber cual es). Luego el 24 de febrero de 2014 -però no eñ 29 he visto que había colgado fotos de cuadros de una exposición. Deduzco que una en que salía un juguete con la cabeza cortada y por el suelo debía ser la que había malinterpretado el sistema automático Salvador.
Y este mensaje con tan floridas excusas, tan convincentes, cierra el episodio. De momento.





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