Ves la agenda que utilizaba Josep Tarradellas, tan poco llena de glamour, y desde luego no la asocias a alguien llamado a situarse “en los más altos niveles de la Nación”.
Por esa imagen, y por esa otra en la que te puedes hacer una idea de su despacho, en el que -dicen los paneles- “trabajaba todo el día” (1), me ha gustado ir a curiosear “Els fonaments de l’autogovern”, la exposición que puede verse en Can Serra, la sede de la Diputació de Barcelona en la ciudad.
(1).- Da para una novela pensar cual era realmente su “trabajo”, que le ocupaba todo el día. Muchos años está claro que era conspirar, es decir, escribir cartas, hablar con uno y otro, leer cosas, recortar artículos, tomar notas, abrir y rellenar fichas a guardar ordenadas, junto a toda la otra documentación así recopilada, en sus archivadores (ahora pieza fundamental del Arxiu Montserrat Tarradellas, del Monasterio de Poblet), para ver cómo podía hacer para representar un papel político de peso en su país.


