lunes, 27 de abril de 2020

Error en Facebook

 Debe tratarse de un error, que pronto corregirán. La nueva presentación de Facebook luce amplia, clara, con letra grande y sin ahogos. Lo más importante y que supongo subsanarán en un plis plas: en según que vistas prescinde de la publicidad. Increíble.

viernes, 24 de abril de 2020

Cáritas al margen


Deduzco que Cáritas está más al día que los pobres, que no deben ni tener una asociación que los aúne y les haga responder y actuar colegialmente. Por lo menos eso se deduce de que dispone en sus presupuestos de partidas para un diseñador que les ha dibujado un logo y su nombre en letras bien pulidas. A mí me gustan más las del otro letrero, porque resultan similares a las auténticas de los de este tipo, pero eso ya es otro asunto.
Saqué la foto hace cosa de un año, en una de las iglesias románicas de Terrassa.


 

miércoles, 15 de abril de 2020

El final de la plaga

No acabaremos saliendo todos desnudos de cintura para bajo, como ocurría en El amor es ciego, el relato publicado por Anagrama en el pequeño volumen Los perros, el deseo y la muerte, de sus famosos Cuadernos Marginales, pero todo esto que estamos pasando da como para un cuento de aquellos fantásticos de Boris Vian.


Veo cada mañana por la ventana, a eso de las 12h, una cama deshecha en la habitación del edificio de enfrente. Su ocupante femenina acude inesperadamente, se deja caer en ella, alza las piernas hasta poder apoyar sus pies en la pared y se pasa así un buen rato.


El otro día, mientras repetía la maniobra, cruzó fugazmente su mirada con la mía. Con los pies ahí en alto evitando que la pared se le viniera encima, giró el cuello para mirarme —entonces sí— fijamente. Una sonrisa descomunal cruzó, ojos chispeantes, su cara.


Desde entonces ni ella ni yo faltamos a la cita. Eso sí: en posesión del secreto del suspense, ella avanza o retrasa, de forma desigual, el momento de mirar hacia mi ventana y desparramar su sonrisa.


Sólo espero que las autoridades sanitarias decreten el final del confinamiento y nos declaren a los dos libres de la plaga. Llegado ese día, a la hora de costumbre, cruzaré por fin la calle, subiré hasta su piso, llamaré a su puerta y, ya dentro, la abrazaré con fuerza e iremos hasta la habitación, para dar, esta vez juntos, el revolcón cotidiano. Todo con su más que evidente aquiescencia, claro. Sí es sí.

domingo, 12 de abril de 2020

Cielos fordianos


Hablaba de cielos fordianos...
Una foto no viendo todo desde dentro, sino ya fuera, en la pista. La mancha negra la atribuí en su día a alguna porquería que se posó en el objetivo de la cámara incorporada en la tableta. Ahora ya no sé qué pensar.


 

Viendo tenis en la tv

Ayer, cansado de empezar a ver películas ecologistas que iba abandonando una tras otra al notar que no podría resistir su lección a base de ...