Quizás sea la polémica sobre el incendio en el Cabo Creus, con ese juego general seguido con profusión de hacer como si nada bueno pudiera venir de más allá del Ebro, el que me ha incitado a leer, en “La nova geografía de la Catalunya postcovid” (Societat Catalana de Geografía), un artículo sobre un tema que normalmente no me apela demasiado a la lectura, como es el de Xavier Úbeda sobre el fenómeno de los grandes incendios forestales (GIF: cuando se queman más de 500 ha).
No es que aporte datos para cargar munición en la polémica suscitada (yo, con que quede clara la mentira y el interés que la suscita, conjuntamente con hacer visible ese juego hipócrita de pavonearse de lo que hace uno y ocultar lo que hace “el otro” si no es para criticarlo, ya me siento satisfecho: a ver si termina de una vez). Es porque explica cosas de esas tan atractivas (al menos para mí), que hacen ver que no sea aconsejable simplificar las cosas en plan titulares de periódico, sino que hacen evidente la gran complejidad, con sus ramificaciones y efectos colaterales, de toda intervención. Traduzco del catalán un par de frases del artículo:
1/ “Se apunta entonces que a los incendios se los ha de hacer frente desde su inicio, para no dejarlos quemar y así se hace. Pero ahora sabemos que este hecho ha resultado contraproducente, porque se ha eliminado el papel ecológico del fuego y la vegetación, llamada “combustible” en términos de los bomberos, se ha ido acumulando. Esta situación conforma la “paradoja de los incendios”: cuanto mejores somos apagando incendios, más acumulación de combustible habrá y más grandes serán los que escapen a la capacidad de extinción.
2/ “El hecho de que un bosque lleve muchos años sin quemarse puede parecer un hecho positivo, pero también puede tener sus efectos adversos. Uno de ellos es la gran competencia que puede establecerse entre los individuos del bosque y afectar a la salud de los árboles. También se ha comprobado últimamente que los bosques en los que no ha habido ninguna perturbación tienen la capacidad de acumular gran cantidad de materia orgánica en el suelo y eso podría provocar, en caso de incendio, focos de subsuelo que pueden ser muy difíciles de extinguir y pueden provocar fuegos secundarios, muchas veces incluso al cabo de semanas desde su extinción.
La fotografía la he sacado de “O que arde”, que debió ser, seguramente, un GIF.

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