¿Hay que temer un parón electrónico? Esperemos que no, pero si se da, puede, en el peor de los casos, tener mayores consecuencias que la propia pandemia…
Prácticamente todas las publicaciones mensuales supervivientes sacan en verano un número supuestamente doble, que cubre los meses de julio y agosto. Le Monde Diplomatique no sigue esta pauta y en su número de agosto aparece un artículo que lanza esta acuciante pregunta.
Lo que desvela es realmente apasionante…y de lo más preocupante, suscitando cantidad de interrogantes, por lo que recomiendo su lectura. Pero, por si eso no quedase al alcance de alguien, escribo por aquí unas cuantas cosas de lo que he entresacado del muy largo (tres páginas de la publicación) artículo.
Antes, una reflexión previa que me hago: veo las polémicas de bajísimo nivel que mueven las discusiones políticas caseras, constato ese u otro personajillo, encuadrado en un partido u otro, con soluciones para todo y me hago cruces: en un mundo que iba hacia el dominio de las grandes corporaciones supranacionales, dividido políticamente como el actual, con intereses defendidos hasta por métodos brutales, ¿queda alguien por esos espacios -políticos y sus votantes- con capacidad suficiente como para mínimamente comprender que su capacidad de acción es ridícula, que todo lo que pueden llegar a mover está subordinado a decisiones de un nivel muy superior y que lo único que marcaría un futuro esperanzador sería apuntar hacia una concordia universal de la gente?
Ya tranquilo después de esta filípica tan aguda, me pongo a dar dos o tres claves de las captadas:
Se está hablando de la gran escasez actual de componentes electrónicos, los famosos chips que son parte básica actualmente de cualquier aparato, que amenaza con paralizar grandes producciones por el mundo occidental.
Dice el artículo que la pandemia ha influido para esa amenaza, por todo aquello de que se ha dado mucho pábulo al mundo digital (que funciona a base de chips) y se ha incrementado el uso de ese mismo mundo digital un montón, además de pararse alguna producción de las fábricas que se reparten la tarea, todas asiáticas (Taiwán, Corea del Sur, China).
Aquí entra en juego un aspecto que me interesa especialmente, por recuerdos de mi etapa profesional. Yo viví una etapa en la que lo importante de una empresa pasó de lo industrial al marketing para luego recaer en las Ventas y, finalmente, en lo financiero.
Con el reino absoluto de lo financiero lo importante es pasar unos buenos balances periódicos a los accionistas y para ello es mano de santo disminuir los inmovilizados. En este sentido, apareció ese movimiento, que rápidamente difundieron a todas las empresas los consultings, de una gestión de stocks sin stocks, con el famoso “flujo tenso” de materiales y productos. Vamos: trabajar enlazando toda la producción sin ningún stock inicial o intermedio, sin fuelle, pues, para eliminar incidencias que pudieran surgir.
Eso se aplicó con mano de hierro en la industria automovilística, hoy por hoy la que tira del carro en Europa y según cómo Estados Unidos.
Todos oímos decir que la pandemia había estremecido y hecho pensar al mundo entero y que consecuentemente todo iba a cambiar para pasar a ser todos más respetuosos con el planeta. La gente no iba a desplazarse como lo había hecho hasta entonces, se iba a volver a políticas de kilómetro cero, el contaminante transporte privado iba a disminuir debido a un gran paso hacia el colectivo y nos llegaría un turismo mucho más juicioso, entre otros emocionantes y bellos panoramas futuros.
Pies bien: todo eso, como es sabido, se está cumpliendo a rajatabla. Por eso las Ramblas de Barcelona vuelven a estar saturadas, los aeropuertos reemprenden con fuerza su actividad hasta el punto de ampliarse el de Barcelona y la venta de coches ha tenido un incremento brutal tras el parón, con lo que se han ido a freír espárragos las bonitas teorías del flujo tenso y del funcionamiento productivo sin stocks. Los mismos directivos que clamaban por reducir hasta anular los inmovilizados por stocks quieren ahora tener un buen stock (más vale que zozobre que que falte, gritan e imponen) de los semiconductores que precisan, pero ahora no es tan fácil. LMD da información sobre la tormenta perfecta que ha llevado a la situación, pues además del parón se ha dado una ola de frío en Texas (donde producen chips los americanos), una gran sequía en Taiwán (máximo productor), el incendio de una línea de producción en Japón, aquel atasco de un portacontenedores en el Canal de Suez… y la acumulación de semiconductores en China, en previsión de más sanciones futuras de los Estados Unidos…
Ante esta situación surge la gran idea de fabricarlos en Occidente, pero eso no es tan fácil, después de todo ese recorrido de manual efectuado durante la última ola deslocalizadora: envío a Asia de la fase de menor valor añadido (la producción, que se ha ido a esos tres países: Taiwán, Corea del Sur y China continental) y mantener la fase que lo tiene más elevado (diseño).
Producir los circuiros electrónicos en Occidente dicen que podría llegar a conseguirse para la industria del automóvil, que no requiere una miniaturización tan grande como la necesaria para los Smartphones y tabletas, pero no para estas últimas. De hecho, ya hay planes en fabricantes de automóviles en Europa de asumirlo, aunque se tardará en conseguir.
Mientras que en Estados Unidos aún se diseña más del 30% de los semiconductores, en Europa solo el 3%.
En todo esto del diseño de software, si sigue la guerra comercial entre Norteamérica y China, que Bilden ha incrementado, en China y otros países se confía para tirar adelante en un software libre desarrollado inicialmente en Berkeley… cuya puesta a punto se ha desplazado recientemente a Suiza ante la posibilidad de tener que afrontar prohibiciones sin fin por parte del gobierno norteamericano.
Acabo, ahora sí, copiando aquí una frase del final del artículo:
“Se suponía que el entramado tecnológico que propulsa la economía europea solo debía obedecer a las leyes del mercado y permanecer al margen de las cuestiones geopolíticas. Esa apuesta se demuestra completamente estúpida”.
Me ha salido casi tan largo como el artículo de LMD, pero vaya…
(Imagen sacada de híbridos y http://xn--elctricos-c4a.com/)


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