Memorias de los otros – 4
Si bien es verdad que un diario debía someterse, durante el franquismo, a ciertas cosas, lo de “La Vanguardia” llegó a ser una complacencia casi repugnante. No creo, por ejemplo, que estuviera obligada –como hacía en su primera página de noticias cíclicamente- a felicitar el cumpleaños o la onomástica del dictador…
La pesca de salmones batiendo records de longitud, o las prodigiosas capturas en cacería de Don Claudio eran otro motivo claro, típico, de estas páginas rellenadas a base de fotos. En El Pardo (donde, cuando se murió Franco, no sabían qué hacer con la sobrepoblación de ciervos lanzados ahí para que le diera a placer al gatillo) se hizo esta foto. La polémica sobre si es voluntaria o involuntaria la publicación con ese cartelito de “dirección prohibida”, está servida.




