lunes, 5 de julio de 2021

Resilencia


Andaba yo arrugando la nariz cada vez que oía el palabro: “Resiliencia”. Como realmente aparece ahora hasta en la sopa, eso representaba mucho arrugar la nariz. Eso ha hecho que me animase ver que no era el único en reaccionar de ese modo.
Me había saltado la lectura del Le Monde Diplomatique de mayo y ahora, al caer en ello y abrirlo, veo un artículo de Evelyne Pieiller empeñado en abrir la alerta ante el uso de la palabra… y el fomento de su aplicación.
Como dicho antes: “La palabra ‘resiliencia’ está, por así decir, hasta en la sopa. Las instituciones internacionales, el mundo de las finanzas, la gestión y la sanidad pública, los economistas, urbanistas y climatólogos: todos la utilizan. A los políticos les encanta”. Y aquí nombra para confirmarlo a Biden, Macron y hasta al Foro Económico Mundial de Davos.
Dice la articulista que posiblemente el concepto nazca del psiquiatra Boris Cyrulnik, autor de libros de autoayuda que, se ve, están arrasando en ventas. “Cyrulnik define la resiliencia como ‘la capacidad para lograr algo, vivir y desarrollarse de manera positiva, de manera socialmente aceptable, a pesar del estrés o la adversidad que normalmente conlleva el grave riesgo de un resultado positivo”. De modo que ya volvemos a estar en la mandanga esa multipresente, de mantener una actitud positiva pese al bombardeo de desgracias inducidas. El Perich ya la vio presente hace un montón de años y nos puso en alerta sobre su divulgación, con aquel obrero con cara de pocos amigos que, en vez de llevar en su camiseta aquel monigote de una cara sonriendo que se puso de moda, llevaba una con cara de pocos amigos, mientras decía:
-Estar a la moda, sí. Pero hacer el idiota, ni hablar.
Pieller advierte: “Se trata de una operación muy exitosa de celebración de la magia de nuestros recursos, que maquilla ‘la adaptación permanente del sujeto en detrimento del cuestionamiento de las condiciones de su sufrimiento’. (…) La promoción de la resiliencia como difuso modelo de provechosa superación de adversidades, del resiliente como héroe modesto que ha reconocido y transformado sus fragilidades, es un arma ideológica y política ideal. De hecho, actualmente es presentada y aclamada como la solución para superar tiempos difíciles.”
Atentos, pues.
(La imagen la he sacado de educaciontrespuntocero.com)

 

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