Su idioma está ya definitivamente hundido. Lo sospechaba, viendo que los franceses famosos que vienen a España son entrevistados y responden –antes inconcebible- en inglés. Pero este fin de semana he tenido la confirmación.
En una panadería de París se han dirigido a mí en inglés, pero lo concluyente y más divertido ha sido con una empleada del RER. Me da los billetes que le he solicitado y, a continuación, me ofrece sus aclaraciones de cómo debemos proceder con ellos… en inglés. Cuando le ruego que lo haga en francés, se me indigna:
“¡Una se esfuerza en hacerse entender y se lo pagan de esta manera!” – me suelta, ostensiblemente enojada.
Por lo demás, París, con sus cosas nuevas y las de siempre, como el de esta imagen de un quai, sacada ayer sábado por la mañana, sigue bien valiendo una misa.

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