Una llamada ahora mismo me ha puesto de los nervios. Ahora no sé si es verdad o sólo era para buscar este efecto. La amenaza: que nos han comprado una cosa como regalo de Navidad a cada uno y que ya podemos pensar en reciprocidad en algo para cada uno de ahí…
En otras condiciones sería fácil. Pero ya no está Vinçon donde ir a buscar cuando ya se han agotado otras ideas, que no pueden encontrarse en tiendas independientes, porque también han desaparecido. Siempre quedaría la posibilidad de unos discos bien elegidos, pero la gente ahora usa el Spotify o lo que sea, olvidándose de lo material.
Y en cuanto a juguetes, a ver dónde se encuentran del tipo que aparecen en la exposición de la Biblioteca Jaume Fuster de la Plaza Lesseps, donde Julià Guillamon ha montado esta “Juguets i escriptors”, pequeña, pero de lo más sugerente. De un tiempo de unos juguetes que ya puedes dar por imposibles.




No hay comentarios:
Publicar un comentario