¿Y ya está?
“Estados Unidos mata con un dron al líder de Al Qaeda, Ayman al Zawahiri, en Kabul. Biden asegura que el ataque, sin ‘víctimas civiles’, se preparó durante meses: ‘Se ha hecho justicia. Quienes amenacen EE UU deben saber que los encontraremos y los liquidaremos’.”
Éste es el titular de la crónica de ayer en El País, escrita por Iker Seisdedos desde Washington. En su desarrollo no hay ningún cuestionamiento moral, jurídico o de cualquier otro tipo a la acción, que, según la noticia, fue dirigida directamente por el Presidente Biden, desde la misma habitación, creo, que Obama dirigió y presenció la acción que acabó la vida de Bin Laden. Tan solo al final, sí, un titular habla de la “enérgica condena”… de los Talibanes, y (pero referido a acciones similares que acabaron con la vida de dos miembros de Estado Islámico en Siria) se habla de asesinato.
Sabida la noticia, he esperado a ver qué reacción había en medios de comunicación y redes sociales, pero parece que ya nadie se escandalice hoy en día de tan descarado atentado contra los más elementales principios internacionales, jurídicos y morales.
¿No quedamos en que todo el mundo tiene derecho a un juicio con todas las garantías? ¿Qué juez ha dictaminado pena de muerte contra la víctima? ¿Nada sobre lo de atravesar fronteras con un diabólico juguete para lanzar un misil de precisión?
Sí que se ha hablado mucho de los peligros de que los drones caigan en manos de “terroristas”, por lo que éstos pueden llegar a ocasionar. ¿Quién está abriendo ese camino? ¿Las “fuerzas del bien”?
Aún sin pensar en sus consecuencias de todo orden: ¿No es indignante dejar que pase como “un éxito de la lucha antiterrorista” un crimen como éste?
(La foto, de la agencia EFE, presentando a Bin Laden y a Al Zawahiri, es la que incluía la noticia)

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