jueves, 27 de febrero de 2014

Venceréis, porque tenéis sobrada fuerza bruta. Pero no convenceréis


Ya es muy conocido, pero ahora que surge su nombre, no está de más volver a airear por aquí el visceral discurso que el 12 de octubre de 1936 Miguel de Unamuno, entonces rector de la Universidad de Salamanca, pronunció en su Paraninfo. Así, de paso, quizás pueda compensar algo la frase que ayer transcribí sobre la “gente de la Universidad”:
“(…) acabo de oír el necrófilo e insensato grito de ¡Viva la muerte! Y yo, que he pasado mi vida componiendo paradojas que excitaban la ira de algunos que no las comprendían, he de deciros, como experto en la materia, que esta ridícula paradoja me parece repelente. El general Millán Astray es un inválido. No es preciso que digamos esto con un tono más bajo. Es un inválido de guerra. También lo fue Cervantes. Pero, desgraciadamente, en España hay actualmente demasiados mutilados y, si Dios no nos ayuda, pronto habrá muchísimos más. Me atormenta el pensar que el general Millán Astray pudiera dictar las normas de la psicología de la masa. Un mutilado que carezca de la grandeza espiritual de Cervantes, es de esperar que encuentre un terrible alivio viendo como se multiplican los mutilados a su alrededor.”
Y, ante nuevos gritos en el mismo sentido (“¡Muera la Inteligencia!”, “¡Viva la muerte!”) del mismo Millán Astray y de otros legionarios:
“Éste es el templo de la inteligencia. Y yo soy su sumo sacerdote. Estáis profanando su sagrado recinto. Venceréis, porque tenéis sobrada fuerza bruta. Pero no convenceréis. Para convencer hay que persuadir. Y para persuadir necesitaríais algo que os falta: razón y derecho en la lucha. Me parece inútil el pediros que penséis en España. He dicho.”
(En la foto, dos amigotes legionarios: Francisco Franco y Millán Astray)

 

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