viernes, 3 de abril de 2026

Ilusos y realistas (Albert Recio)

 Albert Recio, ante las urgencias que nos ponen cotidianamente frente a nosotros.


ILUSOS Y REALISTAS
La mejor forma de dejar a alguien fuera de un debate es tildarlo de falta de realismo, de iluso. Ocurre en muchos campos de la vida. El ostracismo, el someter la voz de alguien al olvido es una vieja táctica del poder. En general las elites dominantes de todo tipo, suelen practicarlo con el resto de la población, y, especialmente con los y las que podrían dar voz a estas aspiraciones desde abajo. Las feministas saben mucho de ello, pues esto es lo que ha ocurrido tradicionalmente con las mujeres. Y ha ocurrido lo mismo con las personas colonizadas, con la clase obrera tradicional. Todo lo que no sea el campo de juego que acota el poder merece el olvido. En Economía esto es proverbial, toda la economía crítica, sus propuestas es no sólo rechazada por la Academia sino que padece un sistemático silencio en los medios. Es el dominio del “sólo hay una economía posible”, la que coincide con el capitalism real.
Pero si hay un terreno proverbial donde los alternativos son tachados sistemáticamente de ilusos es en las cuestiones bélicas. El pacifismo sólo es respetado cuando no hay ninguna campaña armamentística en marcha. Luego son tildados de idiotas inútiles (cuando no de cómplices del enemigo). A ello asistimos estos días. A un bombardeo de informes que aseguran que el peligro ruso está a las puertas (información de “fuentes creíbles” de los aparatos de inteligencia interesados en fomentar la escalada militar, tan poco fiables como cuando nos anunciaban que había armas de destrucción masiva en Iraq). A una apelación moral a defender Ucrania (si resulta que no tenemos armas como lo vamos a hacer sin o contra USA), a armarnos para tener autonomía estratégica frente al Trump traidor (nadie explica cómo se puede hacer sin salirnos de una OTAN controlada por USA y manteniendo una numerosa cantidad de bases estadounidenses repartidas por el continente). Lo más seguro es que el esfuerzo armamentístico acabe en grandes compras al “amigo americano”. Y se niega, sin ninguna explicación, la posibilidad de explorar vías diplomáticas que en el pasado inmediato fueron torpedeadas por Europa. Nos llaman ilusos los partidarios de un realismo “mágico” que es más bien una nueva variante de la locura belicistas que pensábamos había concluido con el drama de las dos guerras mundiales. Y es que hay realistas que olvidan lo básico, aprender de los errores.

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