Soy de los que gustan del uso de buenos mapas. No es que sea nada profesional: Considero que un viaje no es lo mismo sin ir acompañado de un mapa Michelín a buena escala. En este sentido, si hay que descubrirse ante el impresionante avance dado por los geolocalizadores, también podría achacárseles una cierta pérdida de perspectiva. No te dejan estraviar, llevándote siempre a destino, pero dejas en buena parte de entender mucho de la lógica espacial del recorrido.
Hace unos años, en un tiempo quizás no tan cargado de ocupaciones, llegué hasta a apuntarme como asistente a unos seminarios sobre historia de la cartografía de Barcelona, pensando que algo me rozaría y se quedaría de todo aquello. Pues bien. Ahora he recibido, como asistente, un libro que contiene sus ponencias e ilustraciones como ésta que he escaneado. Es el “Plano de Gracia y su territorio”, de Tomás Sanmartí i Bley, 1845, que está visible en el Archivo Histórico de la Ciudad de Barcelona.
Es una maravilla cómo se aprecian en él cosas como el eje del carrer Gran de Gracia, entre la Iglesia de Santa María de Jesús y –arriba del todo- la de los Josepets; los diferentes procesos de urbanización de la ciudad, a base de parcelación de fincas; la riera d’en Malla, hoy en día Av. Príncipe Asturias, marcando la separación del término municipal con el de San Gervasi; o esa gran mancha verde a media altura, a la izquierda, que debe corresponder con el famoso y casi mítico Bosque.
El libro es “Estudis sobre la cartografia de Barcelona, del segle XVIII al XXI: Els mapes d’una ciutat en expansió” (Ramon Grau, Carme Montaner ed. Institut Cartogràfic i Geològic de Catalunya, Arxiu Històric de la Ciutat de Barcelona, 2014). Oriol Nello le dedicó la última entrada de su blog (en catalán):

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