sábado, 19 de noviembre de 2022

Ton Carandell


Si la familia es religiosa o sigue, sin cuestionársela, la tradición, pondrá en la esquela una oración. Hay quien decide que ese espacio lo ocupen unos versos de Martí i Pol o, en el mejor de los casos, de Antonio Machado. En la portada, una cruz los primeros o -segunda versión- un cirio, un árbol, una estrella, una flor. Hay de todo. Y cada vez más textos e imágenes que, intentando ser poéticos, recuerdan aquellos vergonzantes pósters estilo una pareja abrazada recortada sobre una puesta de sol, que colgaban en la cabecera de la cama de matrimonio, según se veía en películas horrorosas de los años 70.
Pero hay quien, como en este caso, intentan –y consiguen- escribir un retrato de la fallecida. Y como imagen, ponen una foto suya. Aquí estaba guapísima, radiante.


 

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