Es fascinante darse cuenta de cómo van cambiando las cosas, cómo todo está en perpetua transformación. Leyendo “Le Monde Diplomatique” de abril, primero doy con un artículo que seguro que gustaría a Teo, porque explica, aplicado a Francia, lo que él siempre cuenta aplicado a Cataluña: va sobre el error económico garrafal en que se está incurriendo actualmente al sostener lo que se pensó sería el maná para las poblaciones de montaña: las pistas de esquí alpino, en las que la generación y mantenimiento de nieve artificial para el disfrute de una minoría va camino de provocar un buen agujero por succión económica a todos los contribuyentes.
Pero es que tras ese artículo he pasado a leer otro que lleva aún a más reflexiones. Somos de una generación que ha visto una transformación brutal de la vida rural, pero es que generaciones siguientes, posiblemente, ya constaten ese cambio, por muerte de la vida rural que le daba naturaleza, en el paisaje rural, llamado a difuminarse tal como lo entendíamos.
Habla el artículo de la región de Morbihan, en la costa sur de Bretaña. Allí el 70% de las viviendas son ahora segundas residencias. Los granjeros, que en 1968 representaban más del 40% de la población rural francesa, representan ahora en esa zona únicamente el 2%, y es una minoría despreciada por el resto de la población, pues su actividad es considerada molesta (“huele mal”) y cruel (por un supuesto maltrato animal).
Y, de hecho, la actividad agrícola de las familias dedicadas no tiene casi nada de la de sus abuelos: las dos ultimas generaciones se han dedicado a seguir los consejos oficiales y de los estudios que han cursado para producir mucho más y más barato. Entraron así en unas competencias entre ellos que los han convertido en gente aislada, sin casi vida social debido al trabajo intensivo que llevan a cabo y lo aisladamente que lo desarrollan.
Para más INRI, esos granjeros “tradicionales”, que han seguido todas las acciones impulsadas por los organismos oficiales, observan, con cara como de haber hecho el ridículo, que ha surgido otra serie de agricultores, éstos “ecológicos”, precedentes de otros campos, que viven mucho mejor que ellos, ganando mucho más a igual trabajo. Pero éstos van camino de entrar en el mismo camino que los anteriores: crecer, disminuir costes, competir...
La foto no es mía: la he sacado de “Paysan Breton”.

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