Voy a ser polémico. Este cartel que lleva ya un año colgado del balcón del Ayuntamiento de Sabadell me parece una solemne estupidez. Porque, vamos a ver: ¿Quién está a favor de la guerra y en contra de la paz? Supongo que, en todo caso, únicamente algún codicioso accionista de empresa armamentista con pocos escrúpulos.
Así las cosas, ese letrero lanzado al viento no dice nada. Es ruido. Uno más de los que enturbian el ambiente, hasta colmarlo.

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