Ayer leía un artículo del último "Le Monde Diplomatique en español" escrito por Marcos Roitman Rosenmann que iba de otra cosa, pero que se podía aplicar perfectamente a lo que estaba viendo por uno u otro medio, intentando informarme sobre lo que estaba realmente pasando:
"Todos los dispositivos del poder son mecanismos de trasmisión de mensajes sesgados, prejuicios, símbolos y sentimientos compartidos por la más-media para recrear una imagen del enemigo y la necesidad de combatirlo. El periodismo de guerra está inmerso en esta batalla psicológica. Una vez definido el enemigo, el aparato propagandístico se vuelca en construir una barrera preventiva que anule cualquier información en sentido contrario. Desacreditar, enturbiar y sobre todo conseguir el apoyo de la población a sus planes se convierte en prioritario. Sumisión y domesticación."
Poco antes, el mismo texto decía: "Al tiempo que se fabrica la "verdad oficial", la guerra psicológica gana protagonismo. Los medios de comunicación (...) son el vehículo de trasmisión ideológica de los valores dominantes y hegemónicos. Mutan en dispositivos para la disuasión. Las noticias y los hechos se recrean mediante técnicas de propaganda y publicidad ad-hoc."
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