Por muy contradictorio que pueda parecer con respecto a lo que luego escribe, yo creo que se puede entender que un Peter Handke llegara a viajar por España para disfrutar de una Wurtlitzer que sabía existía por un lugar perdido de la geografía.
Ésta, precedente de Els Encants de la plaza de las Glorias, fue comprada, reparada y puesta en solfa por Antoni Escubedo. Ahora suena perfectamente en su museo.


No hay comentarios:
Publicar un comentario