Debe ser a estas horas el arma más temida por los dípteros. La compré en un centro de diseño nórdico ("Made in Finland") para un regalo. Quizás por su aspecto fue considerada escépticamente, y estuvo mucho tiempo almacenada. Pero ahora que ya casi no se encuentran palas mata-moscas más que en determinados bazares chinos y que además se revelan de bajísimas calidad y eficacia, me cuentan que este verano ha sido felizmente recuperada, con un éxito espeluznante.
lunes, 14 de noviembre de 2016
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
Viendo tenis en la tv
Ayer, cansado de empezar a ver películas ecologistas que iba abandonando una tras otra al notar que no podría resistir su lección a base de ...
-
Estoy pensando en qué arbitrarias manos nos encontramos. Venia yo tranquilamente a hacer una entrada cuando un aviso me decía que tenía una ...
-
Quizás sea la polémica sobre el incendio en el Cabo Creus, con ese juego general seguido con profusión de hacer como si nada bueno pudiera v...
-
Otro número de "Le Monde Diplomatique", de septiembre pasado da unos números curiosos sobre "The Economist", que ha sido...

No hay comentarios:
Publicar un comentario