La edición catalana de “El País” de ayer pareció dar algún signo de resurrección. No hablo, claro, del arranque de la liga que, junto a otros deportes, supuso la animalada de 15 páginas. El caso es que, al margen de la diaria crónica de Xavier Theros (sólo durante agosto; Hélas!), se podían leer en él sustanciosos artículos como el déjà vu de la desaparición de los cuadros del palacete de Muñoz Ramonet de la calle Muntaner, la noticia de las nuevas animaladas que irán alejando el Paseo de Gracia de la ciudadanía o –y ahí quería llegar, esta magnífica entrevista de Joseba Elola con Serge Latouche.
Latouche, que aclara una vez más que eso de la teoría del decrecimiento surgió para poner un nombre “mediático” a ir contra la dirección catastrófica que llevaban las cosas, dice en ella cosas tan sensatas como ésta: “Hay que trabajar menos para ganar más, porque cuanto más se trabaja, menos se gana. Es la ley del mercado. Si trabajas más, incrementas la oferta de trabajo, y como la demanda no aumenta, los salarios bajan. (…) Hay que trabajar menos horas para que trabajemos todos, pero, sobre todo, trabajar menos para vivir mejor. Esto es lo más importante y más subversivo.”
O esto otro, tan obvio : “El que crea que un crecimiento exponencial
Es compatible con un planeta finito es un loco o un economista”.
(La foto la he sacado del Flickr de Alberto Talocchi)

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